No se trasmuta la miseria
pensando en tus ojos verdes.
Vieja alquimia de ayer
con esos chamanes escondidos en mi cuarto,
profetizando
los absurdos finales de tu noche.
Negrura de cuerpos desnudos
y tu sexo abierto de adiós
mojado de intemperie,
dudas y desolación.
Será miedo al dolor,
y de cambiar ese dolor, por amores imposibles,
de esos que miran a los ojos
sin tomarte el alma entre sus manos.
Acariciar tu estremecido cuerpo
sediento de amor
todas las mañanas sin abrir la noche,
lágrimas forzadas a las deshoras de Dios
son las que mojan un recuerdo
de acá cerca,
tu recuerdo
de piel marrón como mi río.
Como trasmutar tanto amor
en días de sol
y en tu risa más cercana.







