Tocar tu cuerpo,
tus pechos escondidos
tus largas piernas repletas de olvido
y no saber si tu abrazo es de bienvenida
o es simple simulacro de despedida,
subir sediento
de memoria y cielos
tu larga escalera.
Mirándote,
anoche descubrí un lunar nuevo
que entre risas y vino
sonaba a mundo en expansión.
Un mundo ansioso de manos
que lo aborden,
sonaba al temblor de mis labios al nombrarte.
Mirándote,
cree la suficiente distancia
como para empezar a extrañarte
y lo logré.
¿Será el destino
que alguna noche de estas
pueda olvidar tu nombre?
Homonimia de un Dios
que se divierte conmigo.







