Uno no deja de ser,
es cada mañana amarilla
es cada pensamiento en los ojos de ella
aunque ella ni se acuerde de uno,
uno no deja de ser,
es un vaso de vino
un golpe en la mesa,
o una carcajada
o el llanto torpe de ese vino.
Uno no deja de ser,
y aunque sabe de la finitud,
todas las noches planea verla,
al otro día,
en los resquicios de su voz
,la de ella,
uno tiembla de frío lejos de sus brazos
pero insiste en ser
en viejos vestigios de un vano recuerdo.
Uno insiste en ser
como si ser fuera amar
y un poco creo que lo es,
aunque ella no sea
ni en este tiempo
ni en el soñado verano,
lejos de los escalofríos del desamor.
Uno sueña con ser,
aunque ser solo sea soñar lo imposible,
soñar con ella
cada nueva mañana, de cada incierto despertar
soñar con ser
atropellado por sus labios
de besos y risas...
Uno sueña con ser,
¿Quien pudiera ser su risa?


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