La bienvenida de esa amiga que se fue
reconforta de formas llenas de sol y luna,
de mucha tibieza bañada en plata y noche
aunque no es tan simple,
los amigos llegan a veces de día
y a veces
entre diminutas formas de vidas silenciosas.
Un viejo espíritu me contó una vez,
que esos rayos de luna, se parecían mucho
a esa vuelta,
manantial de un regreso
plagado de asombro y nostalgia.
Bienvenida amiga
se extrañaba tu presencia y quemaba tu ausencia.
Bienvenida.


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