Después de morir
ya no le tengo miedo a nada,
ni a la noche oscura
ni a tu silenció amargo
no le tengo miedo a nada.
Después de morir
encontré la vida
tus ojos
y una caricia hermana,
ya no le tengo miedo a nada.
Después de morir
solo puedo abrazar las almas
a los desalmados
y a mis propias ganas.
Después de morir
ver el sol cada mañana
me hace renovar las ansias
las formas
y las miserias
de este valle de lágrimas.
Después de morir,
la vida estalla.
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