Que los cielos se despejen
y apaguen tus ojos,
me duelen los días
de mil voces profiriendo tu piel.
Que tapar mis oidos sea la luz
que ilumine mi cuerpo
y que eso me salve
de la noche mayor.
Por favor,
mi alma se fustiga con falsos ocasos
de bellas miradas.
Falsas de toda falsedad.
Que venga un Dios infinito
y nos saque de esta agonía
de tremendo estupor.
Que venga pronto
a desmentir tus engaños de amor
y mi alocada creencia.
Yo hice todo
desde la a, al adiós.
Mi falsa ilusión


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