La lluvia tiene tu ser
te busca y te llama
pero no la entiendo
la lluvia nos conoce
a vos y a mí también
Pero viene de día
a contarnos amores,
mirando a los ojos.
A veces también moja.
EL JUEGO EN QUE ANDAMOS / Si me dieran a elegir, yo elegiría/ esta salud de saber que estamos muy enfermos,/ esta dicha de andar tan infelices./ Si me dieran a elegir, yo elegiría/ esta inocencia de no ser un inocente,/ esta pureza en que ando por impuro./ Si me dieran a elegir, yo elegiría/ este amor con que odio,/ esta esperanza que come panes desesperados./ Aquí pasa, señores,/ que me juego la muerte./JUAN GELMAN
La lluvia tiene tu ser
te busca y te llama
pero no la entiendo
la lluvia nos conoce
a vos y a mí también
Pero viene de día
a contarnos amores,
mirando a los ojos.
A veces también moja.
Nunca entendí.
Debo haber nacido en otro momento
o Dios tal vez miraba para el costado.
¿Con quien tengo que hablar?
Me quiero cambiar de signo,
por ejemplo
¿Vos que signo elegirías?
Cuantas dudas
y ¿Se puede no tener un animal en la frente y mucho menos estos cuernos?
Pagaria por haber nacido en un día sin número, sin mes,
un día neutro,
el doce coma cuatro del mes de tu bientre.
Haber nacido en el calor de tus brazos
Con los ojos cerrados y llorando
abrazarme a tu pecho,
alimentarme de tu piel y de la vida
y ahí ser ungido con un signo.
Que tus ojos me vengan a mentir la tierra y el cielo,
pero lo que más me asusta es que me mires y en un beso,
pletóricamente
me digas
ya sé,
vos sos Aries.
Si un día me decís vení
y yo no voy,
levantá la voz
es probable que ya esté muerto,
pero tu voz o el eco de tu voz
se escuchan donde los bordes, donde la muerte, donde la vida.
Escuché decir por ahí que la vida se parecía mucho a tu voz
y al resplandor de tu mirada resonando en mi piel.
Tu mirada vive en todos mis mundos,
que tal vez no sean muchos,
mientras en uno de ellos estén vos y tu voz
alcanzaría con que solo haya uno,
un mundo con tus piernas, con tus ojos, con el sol poniéndose en tu piel.
Una piel, del color del atardecer de la tarde en que la comparaste con la mía
y yo quedé en carne viva.
Tu piel tiene el brillo de los sueños
de esos sueños que busco cada noche, cada tarde, cada mañana.
Oler tu piel es lo más parecido a ver tu alma.
Será por eso que te quiero desnudar el alma
mientras recorro tu piel.
Sos de esas mujeres
que van desnudas por la vida
llena de flores
y pasiones
y si algún día notás mi mirada recorriendo tu desnudez
volvé a decirme vení
que tal vez sea mentira que esté muerto.
Y aunque me quede solo un hilo de vida
Ahí estaré, al lado tuyo.
¿Como se dan los pasos
cuando el camino es el amor?
Nunca lo supe,
improviso un espectro con viejas notas,
otear tu cuerpo,
imaginar tu horizonte.
Tus ojos, esos sí
que son parte del amor,
o por lo menos la parte que a mí más me gusta.
Tus ojos miran las ganas
y tu vida
que ven crecer los verdes brotes
de los temblorosos frutos
y son tus labios
de palabras inciertas
los que encienden mi deseo,
tus labios y
tus manos minúsculas y escurridizas
el tan caro premio
de largas noches como largas tus piérnas
las que alimentan sueño y deseo.
Y es temblor ansioso
lo que guía mis pasos inciertos
pasos dubitativos,
tanto como mi alma
al verte llegar,
tu sonrisa y
mis dudas, mi rumor suave
de piel tuya,
lo que hacen del camino
mi dulce precipicio.
Te extraño niña
desde la sorpresa
desde los vacíos que dejaste en mí.
Desde ese silencio casi de muerte
desde la tarde en que decidiste desaparecer.
Desde la tarde de la sinrazón.
Te extraño.
Me acuerdo cuando
me hablabas de Jung
me hablabas de vos
me hablabas de mí.
Hablábamos inmemorialmente.
Cada uno, primero yo
después vino tu cielo
a llover en mi cuerpo
entre los años de dos vidas
lejanas una de la otra.
Miedo a creer que el unísono hacía trampas
y ya no nos escuchábamos
ni nos decíamos porqué.
Te extraño.
¿Será cuestión de estirar el alma?
Si solo pudiera verte un día
y que me veas.
Intercambiar una sonrisa
no pido más.
El brillo de tus ojos
la tonada del ayer.
Si solo pudiera verte un día
que me des uno de esos abrazos largos
y que me veas.
No pido más.
A cada instante
se ilumina un cielo anochecido
y son tus ojos
promesas eternales que
alimentan mi ser y mi tiempo
Y llueve y no para de llover
y esa melancolía que trae la lluvia,
Inventa la noche
y tu ubicuidad y mi deseo
y tus imagenes y mis negros
y tu voz lejana
la completan
y no deja de llover
y la noche
humedecida
es angustia de los patios viejos
y así muerta de frío y temblando
me pide asilo
en los rincones de mi habitación.
Como no hacer de un rayo la aurora
y de tu piel la noche que arde
llena de labios tuyos,
que rompen en la tibieza de un nuevo día
y en la temeridad de tu cuerpo
que dice vida
que pide sexo,
apaciguar el beso
¿Como hacerlo?
¿Como apaciguar el beso?
Sin hacerlo falta
sin hacerlo rumor solitario
¿Como apaciguar el beso?
y pese a eso darlo
Como nombrarte
entre mis papeles ajados
de tiempo e ignominia.
¿Como apaciguar el beso?
Tu nombre y mi agonía.