Poesía es la unión de dos palabras que uno nunca supuso que pudieran juntarse y que forman algo así como un misterio. ______________Federico García Lorca

lunes, 19 de enero de 2026

Amenaza






Vaya amenaza, cuando quieran quitarme la vida no me maten, de lejos sus manos erráticas de huesos y cielos.

De lejos,
no alcanza con matarme.

De lejos su riza
caminando por la vereda de enfrente.
¿Se puede vivir sin el estruendo de su risa?

No alcanza con matarme,
de lejos sus ojos,
sus manos llenas de fuerza.

No alcanza con matarme, 

de estruendo
hace del día
melodioso atardecer.

Bastaría con no verla más 
y destruido mi pecho
las lágrimas me sacarían de sus brazos
y sería un favor la muerte.

De lejos no existiría mi vida,
veredas de un tiempo sin calle
con mucha pena en el medio.

De lejos,

ya todo sería de lejos.
Ahí está la muerte,
mi muerte.

Una sanción mortuoria,
verla a la niña pero de lejos.

Su fuerza intentando engañar distancias y
tiempos.
Me llaman sus ojos
ojos de este lado de acá.

Donde de lejos
no podría existir. 


miércoles, 14 de enero de 2026

Morocha

 




Morocha,
ya terminó la noche,
crepuscular forma de tenerte.
Oscuridad, cielo, tu piel morena,
estrellas por doquier,
constelaciones de formas inciertas.

Morocha.
Anfiteatro de Dios.
Silencio,
tus pechos que se esconden
entre el deseo
y la seducción de lo inmanente de tu tiempo.

Morocha
sos ayer,
esta mañana en mi desayuno
y a la tardecita
cuando te desnudo de ansiedad.

Y son tus pechos
pronunciados en los susurros de mis manos,
manos de noche oscura,
de duda en tus labios.

Morocha
te acaricio con mente de patio
a la hora de la siesta
y siguiendo el ritmo
de las chicharras
que festejan el tan ansiado  beso.



viernes, 9 de enero de 2026

En la esquina

 




Se hace de noche

se silencia el cuerpo
y la calle apesta,
y son puros silvidos
puros ladridos

palabras mudas
que hacen bien,
susurran en el aire
viejas historias
de cosquillas
y amores,
viejas historias
caminando por la calle
con zapatos nuevos
y ropas andrajosas,
todo es historia
es ayer embellecido.

Ahora ni un silvido
y ni un ladrido

Ya no se ve el amor
andar por las esquinas
ni la muchacha que ayer
sonreía.


Solo perros
y la barrita de la esquina,
fumándose un porro.




jueves, 8 de enero de 2026

Ya lograré matarte

 





Lo intento.
Mis uñas se aferran al aire,
estruendos de un cielo
que es el hoy
y un chirrido de ayer.

Estremece a mis pájaros
y un intenso aleteo
es clamor en mi pecho
y es dolor reinando

un mundo de plumas,
tengo miedo.

La sangre de mi cielo
es un rayo
partiendo mi alma.

Necesito matarte otra vez
mujer de muerte incierta
oscura,
ya no me mientas más.

Déjame saltar a tu mundo
y clavar mi daga de ayeres
y matarte las veces que sea necesario.

Y cuando creo que al fin te maté
apareces con un hombre nuevo
y otra vez sufrir.

Necesito matarte
mi amor es tan profundo
que existirá si alguno de los dos sigue vivo
y a mí me asusta el suicidio

Pero me parece que seré yo
el que muera
siempre reina la belleza
y morocha
vos tenés dos cuerpos
uno más bello que el otro
el que intentas esconder y
el que mostrás todos los días
con hombres y mujeres dentro.

Me arrojaré a tu precipicio
así cuando muera, será dentro tuyo.
Menuda muerte
tuya y mía.




martes, 6 de enero de 2026

6 de enero

 




Cansado ya de zapatos 
en esta noche sin tiempo ni luna 
te regalo mi seis de enero 
yo ya no lo quiero
para que reyes y magos 
para que mí tiempo eterno
si me tiemblan las manos de tanto llorar tu pelo 

te regalo mi seis de enero, mi siete de agosto
mi catorce de febrero
ya no necesito este instante de luciérnagas desveladas 
de risas que se caen al otro lado del alma 
ya no necesito un Dios que me mienta tu cara 
ni más piel que la que se quema tejiendo la madrugada 

te regalo mis días, mis cielos y mi nostalgia.

Anoche 
anoche un niño lloraba. 



lunes, 5 de enero de 2026

Murió anoche

 



Anoche murió ella
en mi abrazo,
mirándote.

Anoche murió ella
murió conteniendo un susurro,
un grito
entre dos palabras,

y mucho miedo.

Anoche murió ella
ya no la veo
El silencio
estremecía su pelvis
mojada de espera
de noche comprometida.

Anoche la maté
y en el medio de su orgasmo
dejó caer el sueño,
anoche murió ella.

Ya no la voy a mirar más 
ni a ella
ni a mis sueños.




Brindo por ella

 



Quiero brindar por ella
no solo una vez
ni diez,
brindar por ella
hasta caer rendido
tambaleante
abochornado de cielo
y miel.

Quiero brindar por ella
hoy por la mañana,
en el almuerzo,
lleno de dicha en la cena,
brindar con sus ojos
reírme lleno de vino y vida
brindar por ella
levantar mi copa,
paroxismo del cielo,
brindar por ella.

No solo una vez
ni diez
brindar por ella
In eternun,

brindar por ella,
porque la amo,
amo la vida,
vida que un invierno casi se me va
pero eligió quedarse conmigo.

Quiero brindar por ella
no  solo una vez
ni diez
brindar toda la vida.

Hasta mi próxima muerte
brindar por ella.




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