Se hace de noche
se silencia el cuerpo
y la calle apesta,
y son puros silvidos
puros ladridos
palabras mudas
que hacen bien,
susurran en el aire
viejas historias
de cosquillas
y amores,
viejas historias
caminando por la calle
con zapatos nuevos
y ropas andrajosas,
todo es historia
es ayer embellecido.
Ahora ni un silvido
y ni un ladrido
Ya no se ve el amor
andar por las esquinas
ni la muchacha que ayer
sonreía.
Solo perros
y la barrita de la esquina,
fumándose un porro.


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